Y ya está, ya es tarde. Le he perdido.Ya solo veo como se va alejando poco a poco, como tantas veces le he visto hacer. Pero esta vez no es igual, esta vez no se girará para dedicarme una última sonrisa.
Ahora me siento vacía, como si todas las cicatrices que me había cerrado se hubiesen abierto de golpe, como si todas las grietas volviesen a estar huecas. Se cae el mundo bajo los pies.
Él era quien sostenía mis idas y venidas, el que marcaba donde terminaba el cielo y donde empezábamos nosotros, el que hacía de todo algo inmenso.
Ahora me asfixio con las palabras que no digo, y me ahogo en las lágrimas que no lloro. Ahora me pierdo revolviendo cada mañana el café que me recuerda al color de tus ojos.
Cielo, pudimos ser eternos. Y puede que nuestra historia no fuese la mejor, pero para mí lo era, porque sí, por el simple hecho de que era la nuestra. Puede que no fuésemos perfectos, pero para mí lo fuimos.
Ya ves, ahora voy de la mano del diablo, buscando algo que me llene tanto como me llenabas tú, pero nada. Solo me queda este puto cubata y mis ganas de echarme a llorar por echarte de menos mientras me echas de más. Y espero que esa zorra te dé el calor que yo te di, aunque mientras la beses pienses en mí.
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